El desastre de James Franco

Roberto Uriel

Por: Roberto Uriel,
el Lunes 29 de Enero 2018

En 2003, un disparatado aspirante a actor y estrella, en busca de su sueño, logró convertirse en un referente del cine de culto, y su obra ¿cumbre? “La habitación” se ha posicionado, desde el punto de vista más positivo, como un filme exitoso.

A pesar de que es considerada, si no la peor, una de las peores películas de la historia, “La habitación” sigue causando revuelo y expectación entre el público. Las funciones que se han organizado de ésta son muy exitosas, con llenos totales.

Tommy Wiseau es el nombre de aquel aspirante a actor, luego guionista y posterior productor y director. Y su vida llena de disparates, sueños y misterios merecía ser contada.

En su libro publicado en 2013, Greg Sestero, aliado de metas y coprotagonista de “La habitación”, cuenta cómo fue que por idea de Wiseau, a finales de los años 90, ambos salieron de Walnut Creek, California, hacia Los Ángeles en busca de sus sueños.

También cuenta la frustración al no alcanzar en éxito en Hollywood, y cómo esto los motivó a realizar el proyecto por el cual siempre serían recordados e incluso famosos.

Ahora, ese libro fue llevado a la pantalla grande de forma estupenda por James Franco, un trabajo al que se nota puso todo su empeño, le dedicó una parte especial de su vida: “The disaster artist”, filme que recuerda a lo que hizo Tim Burton con “Ed Wood”.

Estrenada hace una semana en México, la cinta es un honesto ejercicio por retratar los sueños de una persona incomprendida, una fiel narración a los hechos tal como sucedieron, sin añadir sensiblería pese a lo fuerte que puede llegar a ser el “picar piedra” en un lugar como Hollywood.

La película tiene la fortaleza de ser muy humana, con una genialidad para llevarnos de la risa al drama  pero con un toque de humor que sólo Wiseau poseía, y que nadie como Franco para retratar casi a la perfección esta historia.

Además, el actor se transforma totalmente, en cuerpo y alma, en Wiseau. Nos presenta una interpretación totalmente diferente a lo que nos tiene acostumbrados, y demuestra que no sólo es una cara bonita.

Claramente, y después de haber ganado el Globo de Oro al mejor actor de comedia, Franco era digno de ser nominado a mejor actor en la entrega de los Óscar, con altas probabilidades de ganar, sin embargo esto no fue así. Su nombre no apareció el pasado 23 de enero.

Hay quienes dicen que esto se debió a que tras recibir el anterior galardón, salieron a la luz acusaciones de presunto acoso sexual por parte del actor hacia varias mujeres.

Y no sólo eso, los Gotham y lo Critics Choice Awards le entregaron el galardón de mejor actor a Franco, mientras que fue nominado en los Satellite Awards y los premios Sindicato de Actores.

De hecho, la película podía haber recibido más nominaciones, pues es sencilla pero eficaz, honesta, sin pretensiones más que apegarse a la realidad y, por qué no, divertir un poco al público.

Sin embargo, “The disaster artist” sólo está nominada a mejor guión adaptado, cuya realización corrió a cargo de Scott Neustadter y Michael H. Weber.

Pero a veces así son los Óscar. Para muestra la desconcertante decisión el año pasado de dejar fuera a Amy Adams, que debió haber sido nominada por sus sendos trabajos en “La llegada” y “Animales nocturnos”.

A pesar de esto, James Franco tiene a su favor que es un actor muy talentoso y joven, no dudo que más adelante supere el trabajo realizado hasta ahora, aunque el reconocimiento del público ya lo tiene.

Y aunque, en dado caso, serán las autoridades las que deberán investigar y en su caso sancionar, la Academia no está para juzgar, y su premio Óscar sí se hizo para reconocer a “lo mejor” del cine. ¿Habrá sido esa la razón?, y de ser así, ¿es justificable?

Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7.



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