La tormenta para el peso que aún no llega

Guillermo Barba

Por: Guillermo Barba,
el Lunes 05 de Marzo 2018

Los últimos días el dólar estadounidense ha vuelto a cotizar por encima de los $19 pesos en ventanilla bancaria. Esto ha ocurrido tras declaraciones del nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, que dejan en claro que ese banco central continuaría elevando las tasas de interés en aquel país. 

Este tipo de pronunciamientos tienden a fortalecer al dólar en el corto plazo a nivel internacional, y por eso vemos subir el tipo de cambio. 

Hay que decir que durante febrero, el billete verde en el mercado al mayoreo osciló entre los $18.30 y los $19 pesos, según se han presentado noticias que fortalecen a nuestra moneda. 

Un ejemplo de esas malas noticias se dio el martes pasado, cuando el Inegi informó que durante enero, México registró el peor déficit comercial de su historia, por un total de $4,408 millones de dólares, esto es muy por encima de todas las estimaciones que se tenían por parte de los especialistas. 

El déficit comercial se ha disparado 27% con respecto al mismo mes de 2017. 

Las exportaciones totales durante enero tuvieron un incremento de 12.5% en comparación al año pasado, mientras que las importaciones crecieron 14.1 por ciento. 

Sí, no dude que las voces mercantilistas y proteccionistas –al estilo Donald Trump y AMLO– han comenzado a rasgarse las vestiduras. No obstante, la realidad es que contrario a la creencia proteccionista, un déficit comercial no es malo per se, pues las mercancías que se traen del exterior sirven para elevar el nivel de bienestar de los consumidores mexicanos, aumentando la cantidad de bienes disponibles en el mercado y la competencia.

Si para algo sirve exportar, es justo para poder importar, que es mucho más importante, como le digo, porque consumidores somos todos, y exportadores, sólo unos cuantos.

En fin. Este desbalance ocurre en un momento en el que la inversión se sigue desacelerando a causa de una gran incertidumbre por la renegociación del TLCAN, que si bien podría llegar a buen puerto, no podemos dejar de lado que el presidente Donald Trump es un tanto impredecible, y un proteccionista convencido de que México le ‘roba’ dinero y empleos a su país por la vía comercial. 

A propósito, desencuentros como el que habrían tenido el presidente Enrique Peña Nieto y Trump durante una conversación telefónica hace unos días –y que fue la causa de que se cancelara el encuentro entre ambos en la Casa Blanca–, no ayudan tampoco.

Ahora, aunque la óptica mercantilista de Trump sea equivocada, la cancelación del TLCAN no puede descartarse todavía (de hecho, aquí seguimos pensando que es el escenario más probable), y en ese caso, es posible que los flujos de inversión hacia nuestro país se desplomen de manera temporal, pero muy fuerte.

Una alta inversión nacional y extranjera es lo que necesitamos para crecer, por lo que una denuncia (cancelación) del TLCAN podría empujar a México hacia una recesión, y disparar el tipo de cambio muy por encima del máximo vigente de $22 pesos. 

Esa tormenta para el peso aún no llega, y sería una debacle completa si ocurriera el lamentable caso de un triunfo de López Obrador en las elecciones presidenciales.

Esperemos que eso no suceda, pero lo que es un hecho, es que las presiones cambiarias e inflacionarias nos hacen prever que Banco de México (Banxico) continuará subiendo aquí también las tasas de interés. 

Mucho cuidado entonces con las deudas a tasa variable, como las de las tarjetas de crédito, pues no hay duda de que los préstamos van a seguirse encareciendo.


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