Las entrañables memorias de Agnès Varda

Roberto Uriel

Por: Roberto Uriel,
el Viernes 04 de Mayo 2018

Llega a México uno de los mejores documentales del año pasado, que además es en sí mismo un homenaje al arte: “Caras y lugares” de la francesa Agnès Varda en colaboración con el fotógrafo urbano JR, de quien no se sabe a ciencia cierta su identidad.

La veterana directora, considerada la abuela de la Nueva Ola, retorna a la creación fílmica tras diez años de su anterior cinta, su autobiografía “Las playas de Agnès”.

El resultado es un documental y una cierta especie de “road movie” en la que la directora, de 89 años de edad, y el artista visual anónimo, de 35, se embarcan en un viaje por diversos lugares del campo francés.

Van en un camión caracterizado como una cámara fotográfica análoga, con un pequeño set en su interior y una impresora de las imágenes en gran formato, muy al estilo del artista JR.

A lo largo del camino y al calor de las charlas surgen algunas diversas temáticas que inquietan a ambos artistas, como la condición humana, el sentido de la vida y la cercanía de la muerte.

Es importante señalar que durante el filme se aborda el hecho de que Varda se encuentra enferma de sus ojos, y está bajo tratamiento, sin embargo, su vista ya no es de calidad, y eso precisamente también es parte del motor que mueve a esta obra. 

Algo muy peculiar, ya que el cine es un arte que es, desgraciadamente, básicamente para personas con su vista.

Así, en su recorrido, la directora va seleccionando los perfiles de las personas a quienes van a fotografiar e imprimir sus imágenes en gran formato para poder pegarlas en paredes o en estructuras y causar un impacto entre quienes las aprecian.

Genera esto una gama de emociones y reacciones muy interesantes, que vale mucho la pena ver en las entrevistas. Transitamos con ellos por los campos de Francia, pequeños poblados, centros de trabajo, fábricas y granjas. 

Conocemos personas comunes con historias muy humanas, como aquella mujer que se niega a quitar los cuernos a sus cabras, contrario a la tradición de otros ganaderos. Incluso es de destacarse la manera en que ella las ordeña.

Por supuesto que el sentido feminista, como en otros filmes de Varda, no puede faltar. Uno de sus puntos más interesantes surge cuando decide fotografiar a tres mujeres que están presentes en un mundo laboral considerado para hombres.

Resulta así, toda esta selección de caras y lugares una especie de reflejo de las memorias e ideas de la cineasta, en convivencia artística con las nuevas tecnologías y redes sociales en las que se ha sabido desenvolver JR, como Instagram, donde es muy popular.

El momento cumbre de la cinta surge cuando deciden acudir a una cita con el legendario cineasta Jean-Luc Godard, quien es una de las figuras más importantes de la Nueva Ola, resultando, sin sonar a spoiler, en una situación por demás interesante, digna de una cinta como esta.

Un documental por demás entrañable, sensible, que incluso funciona a manera de memorias de Varda, una de las pocas voces legendarias del séptimo arte que aún quedan en vida. 

Estamos pues ante una de las mejores películas que han llegado a las salas comerciales durante este año, muy recomendable.

Se llevó el premio al mejor documental en el Festival de Toronto, estuvo en la selección oficial de Cannes y estuvo nominada en la pasada entrega de los Óscar, sin embargo, perdió frente a “Ícarus” de Netflix.

Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7 y www.facebook.com/RobUriel.


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