“Lucky” en la frontera

Roberto Uriel

Por: Roberto Uriel,
el Viernes 15 de Junio 2018

Desde la semana pasada se estrenó en las salas comerciales mexicanas una película que es de lo mejor que ha llegado a nuestro país este año, y que no quiero dejar pasar la oportunidad para hablar de ella. Se trata de “Lucky”, dirigida por el también actor John Carrol Lynch.

La cinta cuenta en forma lineal un pasaje en la vida de un hombre de 91 años a quien apodan Lucky, solitario, ateo y un tanto gruñón. Podemos ver que su vida gira en torno a sus caminatas por el pueblo fronterizo de Arizona donde vive, almorzar en un café tradicional, resolver crucigramas, ver programas de concursos en televisión y mal cenar en el bar del pueblo, lugar en el que unas ocasiones se lleva bien con sus conocidos y otras no tanto.

Resulta una cinta muy peculiar, tanto por su estética y su narrativa, como todo lo que la rodea. En principio, es la ópera prima de su director, el actor a quien personalmente recuerdo mucho por su participación en la oscarizada cinta de los hermanos Coen, “Fargo”. Y aunque podría ser el clásico actor encasillado en papeles secundarios, pero que nadie como él para realizarlos a la perfección, dejar una profunda huella e incluso a veces robarse la película.

Ahora hace su debut como director y le va muy bien, se convierte en una figura a seguir en ese sentido.

Por otra parte, a “Lucky” lo personifica otro reconocido actor secundario, Harry Dean Stanton, quien por cierto sólo tiene dos papeles principales: éste y el protagónico de “París, Texas” de Wim Wenders en 1984. Cómo olvidarlo.

Una curiosidad de ambas películas, además de que son estelarizadas por Stanton, es que la línea de conflicto parte precisamente de una caída que el personaje tiene, a raíz de lo cual los cuestionamientos de su vida se destapan.

Así sucede con Lucky, quien un día, al observar su cafetera, tiene una caída. Al acudir al doctor él dice que es afortunado, “lucky”, pues se encuentra en perfecto estado de salud a sus 91 años.

¿Entonces por qué la caída?, cuestiona Lucky. “Algún día tu cuerpo va a fallar, nadie ha vivido para siempre”, le responde el doctor, palabras más, palabras menos. Es ahí donde nuestro personaje emprende un viaje emocional por lo poco o mucho que le quede de vida, dando paso a una serie de reflexiones, algunas muy crudas, del sentido de la vida, pero sobre todo de la inevitable muerte, esa frontera que todos algún día vamos a cruzar para nunca volver, a diferencia de la otra frontera con la cual convive muy de cerca, la de México.

Es ahí donde radica otra peculiaridad de este largometraje, pues el 15 de septiembre del año pasado, Stanton falleció a los 90 años, y a pocos meses de haber terminado el rodaje.

Una parte muy importante para el personaje es su gusto por la cultura mexicana, en especial por la música popular, y esto me parece que es un guiño muy especial para nuestro país. Incluso hay una escena que muy seguramente quienes vean la película, o los que ya lo hicieron, es de las más conmovedoras.

Otra parte especial de la cinta es la participación del aclamado director David Lynch a quien seguramente podremos identificar en sus escenas, una de ellas muy conmovedora.

La fotografía a cargo de Tim Suhrstedt nos transporta a ese espectacular ambiente de Arizona, mientras que la música de Elvis Kuehn nos remonta a la cotidianidad de la vida en estos paisajes y poblados.

Un gran acierto que esta historia haya llegado a las manos de Jhon Carrol Lynch y que los escritores hayan pensado en Stanton para esta historia, inigualable, conmovedora y obligada a verse, pues lo reitero, es de lo mejor que ha llegado a las salas mexicanas este año.

Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7 y www.facebook.com/RobUriel.



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