Muchas tragedias y cero culpables

Por: ,
el Domingo 26 de Noviembre 2017

Un episodio más de negligencia criminal vivimos los regiomontanos con la muerte de dos personas en un deslave de una construcción que a su vez ocasionó el derrumbe de cuatro casas... y las autoridades tan tranquilas, insensibles, mientras sigue bien ciego y bien sordo el aparato de justicia que debería investigar, deslindar responsabilidades y castigar.  

¿Dónde lo hemos visto antes? Permisos de desarrollo urbano ilegales, otorgados al vapor y muchas veces en lo oscurito, sin que haya estudios de impacto ambiental y sin haber factibilidad. Cambios ventajosos de uso de suelo que se dan en un plumazo, al margen de la legalidad. Y ausencia de la aplicación de leyes, reglamentos y normativas para la entrega de licencias amañadas, autorizadas por encargo y a cambio de moches y favores. 

El binomio que forman los desarrolladores voraces y los funcionarios corruptos es uno de las peores de nuestros tiempos. Y eso es una constante no solo en los municipios, sino también en la administración estatal. En un mismo mar, nadan la corrupción, los amiguismos, los conflictos de intereses, las complicidades. En suma, la ilegalidad y la inmoralidad en toda su extensión, mientras los ciudadanos están a merced de constructores sin escrúpulos y autoridades corruptas. 

¿Qué otra tragedia falta que ocurra para emprender una reingeniería en todos los procesos de permisos de desarrollo urbano en los municipios y los que están bajo jurisdicción estatal, a fin de someterlos al orden? ¿Qué más están esperando? ¿Acaso le apuestan al olvido, como siempre sucede en esta entidad donde pasa todo y a la vez no pasa nada? ¿Qué falta? ¿Seguirán prevaleciendo los contubernios y la laxitud en los permisos de desarrollo urbano, aunque construcciones y edificios se caigan y ocasionen muertos y heridos? 

¿Por qué, por ejemplo, no se crea un Ombudsman de desarrollo urbano que revise las ingenierías de los procesos y que defienda a los afectados con construcciones ilegales? ¿Qué falta para emprender un amplio proceso de saneamiento en los procedimientos que hoy parecen dedicados a favorecer a desarrolladores sin entrañas y al mejor postor? ¿Por qué no se hace una inmediata auditoría de los permisos ya otorgados, se ubica a los responsables y se les castiga?

En el caso de este derrumbe mortal en el fraccionamiento Antigua, la Procuraduría de Justicia tardó horas en que le cayera el veinte de la tragedia, horas que los desarrolladores, constructores y las anteriores autoridades que se coaligaron para hacer ese proyecto ya aprovecharon para esconderse, mientras una familia llora a sus muertos. 

Como siempre sucede: las grandes tragedias destapan las grandes corrupciones en permisos e inspecciones en este país. Ya sucedió con la guardería ABC. Ya pasó en al menos dos discotecas capitalinas. Ocurrió en el reciente terremoto. Pasó en Nuevo León con el casino Royale y con la torre Tanarah. Acontenció recientemente con el socavón de las últimas lluvias fuertes. Y si no hacemos nada, seguirá sucediendo. Y lo que es peor: impunemente. 







Volver arriba