Pensiones no sanforizadas

Guillermo Fárber

Por: Guillermo Fárber,
el Lunes 05 de Marzo 2018

Simon Black reporta este inquietante evento. La Corte de Apelaciones gringa para el primer circuito nos acaba de dar una probadita del futuro que nos espera (sobre todo a nosotros los jubilados IMSS o ISSSTE), cuando dictó su sentencia en un oscuro caso relativo a las obligaciones que los gobiernos tienen en cuanto a las pensiones a sus exempleados.

El resumen es que desde mediados de los años 1990s, los agentes de Policía y los bomberos del pueblo de Cranston, Rhode Island, tienen derecho a una pensión del estado tras su retiro. Pero resulta que, como ya va siendo costumbre en todos los estados y países, no hay dinero suficiente para cumplir esos compromisos. De manera que la legislatura del estado arguyó que sufría un “boquete fiscal” y votó por reducir los montos de pensión a los empleados públicos. Dichos recortes serían retroactivos, es decir, aplicables no sólo a los nuevos jubilados, sino a todos los existentes.

Para colmo, los recortes fueron aplicados por parejo a todos los jubilados, no sólo a policías y bomberos. El resultado es que un montón de personas que trabajaron toda su vida para el estado y ahora contaban con un determinado ingreso (magro, pero seguro) para pasar sus días finales, ven estrechado ese flujo. Esta tragedia no es nueva ni será la excepción sino la regla: prácticamente todos los fondos de pensiones, privados o gubernamentales, casi en todo el mundo, están agotados o en vías de estarlo sin remedio.

Patadas de ahogado

Obviamente, algunos empleados públicos se vistieron de Quijotes y cargaron lanza en ristre contra los imbatibles molinos de viento del ogro filantrópico: demandaron judicialmente y el pleito llegó al nivel federal. Pero si algo nos han enseñado los siglos recientes, es que la burocracia nunca pierde… y cuando pierde, arrebata. O como dijo el Evribodi: hay cosas que parecen imposibles y sin embargo no pueden ser.

El sindicato alegó que el estado estaba obligado contractualmente. Y sí, pero no. Por algo se define el poder como “el que puede”. Por eso la Corte federal falló a favor del Estado y en contra del sindicato: el gobierno no tiene la obligación de cumplir sus promesas. El caso es tan local que seguramente no llegará a las primeras páginas de los diarios nacionales, pero sentará un crucial precedente.

Lo grave es que el Seguro Social gringo está en PEORES condiciones que el sistema de pensiones del estado de Rhode Island (y que los sistemas de pensiones en todo el mundo, incluyendo los de México). En las propias palabras del Board of Trustees for Social Security (que incluye tres secretarios: del Tesoro, del Trabajo y de Salud), el fondo del Seguro Social “se agotará y será incapaz de pagar sus compromisos oportuna y cabalmente en 2034”. De fuente irreprochable: en 16 años (un parpadeo en escala histórica) la Seguridad Social de EUA se quedará sin dinero y decenas de millones de gringos viejos serán brutalmente impactados).

¡Todos somos Cranston!

Uno creería que esta tremenda decisión jurídica atronaría desde los noticieros en los horarios triple A de la tele, pues afecta como precedente a prácticamente la totalidad de los ciudadanos actualmente empleados o ya retirados. Pero no, nadie la toma en cuenta. Unos, porque creen que no se trata de un problema mayor ni inminente, o que el gobierno encontrará alguna solución mágica pertinente y oportuna. Y en efecto, el Poder Judicial ya encontró la solución, pero no es la que los buenas almas esperan. La “solución” oficial al problema de las pensiones desfondadas es recortar beneficios. Ya hay un precedente para ello. 

No hace falta ser un físico nuclear para anticipar lo que pasará. Los gobiernos recortarán beneficios cuanto haga falta y desde cuando les convenga. A su absoluta discreción. Lo único que tendrán que decir es “no hay dinero”. Y ya. Importan sorbete todos los antecedentes, las promesas hechas, los derechos adquiridos, los argumentos, las consideraciones legales, morales, sociales, políticas. El precepto jurídico es claro: nadie está obligado a lo imposible.

El reloj avanza. Dieciséis años pueden parecer muchos, pero en términos de retiro son un pestañeo. Planear, preparar y financiar una prolongada vejez sin demasiadas apreturas, no es nada fácil. Y como los desilusionados de Cranston, no, no, no, NO vas a contar con el apoyo gubernamental que te prometieron, tal como te lo prometieron. Si tienes suerte, algo recibirás, pero mucho muy disminuido o en cantidades nominales o en poder adquisitivo

Recortar y/o inflar

Lo segundo es lo más probable porque es el truco al que históricamente recurren para enmascarar sus quiebras: sacar “dinero” de la nada. Así hizo De la Madrid para tapar los estropicios populistas de la Docena Trágica (1970-1982 Echeverría-López portillo), causando así un terremoto macroeconómico (los celebérrimos “programas de choque”; lo primero es mantener el servicio de la deuda): devaluación de 3,100% en el sexenio, la inflación creció 4,030%, el poder adquisitivo decreció 70%, el PIB per cápita se encogió 10%, pagó $28 mmdd en deuda externa y, sin embargo, ésta aumentó de $9,400 millones de dólares en 1983 a $185,000 millones de dólares. Lo único bueno fue que las paraestatales se redujeron de 1,155 a 413.

En este escenario, los gobiernos les pagarán a los pensionados los montos mensuales prometidos, o algo cercano a ellos, pero en moneda muuuuuuuy devaluada. Muy cumplidos en la letra, pero fallidos en el espíritu. Y a ver quién le alega al árbitro. Esos miles o millones (de dólares, pesos, yenes, euros, yenes… o petros) serán exactamente los prometidos (o aproximados a ellos), pero patéticos cuando vayas por tu mandado semanal. En el clásico ejemplo extremo, necesitará correr con una carretilla llena de billetes para poder comprar unos cuantos panes.

Moraleja: Papá Gobierno no te va a pavimentar tu tercera edad. Tendrás que valerte solo. Más te vale prepararte.

gfarber1948@gmail.com

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