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Encuentra en venta de "sillitas lloronas" un oficio para su vejez

Por: , el 17/02/2017 08:12 a.m. en Locales

Las tradicionales sillas y mecedoras para niños se han convertido en fuente de ingresos para un hombre quien sale diariamente a trabajar a la calles del Centro de Monterrey pese a su avanzada edad

En la esquina MM del Llano y Juárez, del Centro de Monterrey, don Heriberto Ramírez se instala diariamente a vender las tradicionales sillitas y mecedoras hechas de palo de barreta y listón de plástico.

Desde hace seis años ha ocupado este lugar, a donde llega con su mercancía en un triciclo.

"Aquí vendo mis sillitas, mis mecedoras, a ver qué persona se acerca a preguntar los precios", afirmó el Ramírez.

A don Heriberto los años le pesan, porque ya tiene 72, pero se da ánimos a sí mismo, porque si no sale a vender nadie lo hará por él.

"¿Qué más le hacemos?, hay que sacar para comer, si no trabaja uno, no come", afirmó animado.

A estos folcklóricos mueblecitos, el vendedor los identifica como "Sillitas Lloronas", por una anécdota que sucedió hace décadas.

"Les decimos las lloronas porque en aquéllos años fue una persona a comprar unas sillita, pero como no la compró el señor a su niño, al chamaquito"

 "La patrona, que en vida de ella y que ahora en paz descanse, le dijo: ´oye, ¿cómo sí tienes para una cerveza y no tienes para comprarle una sillita al niño?

"Entonces, el niño como estaba llore y llore, la señora dijo: ´estas sillas se van a llamar "las lloronas", porque está llore y llore el niño´", relató don Heriberto.

Él también aprendió a fabricarlas hace más de 50 años, pero ahora sólo tiene fuerzas para salir a venderlas.

"No dejamos de trabajar, solamente que llueve, pues se deja de trabajar porque se nos moja la mercancía, pero no lloviendo aquí estamos", indicó.

Las sillas cuestan 100 pesos y las mecedoras 150; de las primeras le quedan 15 pesos y de las segundas 20 pesos.

"A veces no se vende la mercancía, es como cualquiera, a veces hay, a veces no hay, pero cuando hay sí se vende, en días pasados estuve vendiendo dos, tres sillitas, pero poco a poquito, lo que Dios nos dé y mande", afirmó con fuerza.



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